Sostenibilidad, aportes de toda una sociedad.  Montería: formal, informal y rural (primera parte).  

Publicado: 30 abril, 2015 en Uncategorized
Alberto Anaya Pérez, docente de la Universidad de Córdoba.  Foto: Amnerys Marieta Pérez Coronado.

Alberto Anaya Pérez, docente de la Universidad de Córdoba.
Foto: Amnerys Marieta Pérez Coronado.

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La Ronda del Sinú en la zona norte de Montería. Foto: Amnerys Marieta Pérez Coronado.

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Víctor Negrete Barrera, docente e investigador. Foto: Amnerys Marieta Pérez Coronado.

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Montería volvió a mirar a su río Sinú, un afluente que durante muchos años fue maltratado y contaminado. Foto: Amnerys Marieta Pérez Coronado.

Por: Amnerys Marieta Pérez Coronado

Comunicadora Social-Periodista

Miembro de la Red de Periodistas por el Desarrollo Sostenible

“La ciudad es una matriz compleja y cambiante de actividades  humanas y efectos medioambientales. Planificar una ciudad sostenible requiere la más amplia comprensión  de las relaciones  entre ciudadanos, servicios,  política de transporte y generación de energía, así  como su impacto total  tanto sobre el entorno inmediato como sobre una esfera geográfica  más amplia. Para que una ciudad genere una auténtica sostenibilidad, todos estos factores deben entrelazarse, porque no habrá ciudades sostenibles hasta que la ecología urbana, la economía y la sociología queden integradas  en la planificación urbana. El logro de ese objetivo depende, en buena medida, de la motivación de los ciudadanos, que deben ser informados  de su capacidad  efectiva para poder cambiar las cosas desde el laboratorio  privilegiado que supone cada una de sus ciudades. Las consideraciones medioambientales no pueden separarse de las sociales, pues la política destinada a mejorar el entorno puede favorecer la calidad de vida de los ciudadanos. Las soluciones ecológicas y sociales se retroalimentan  mutuamente para construir sociedades más sanas, vivas y abiertas. Ante todo la sostenibilidad significa una vida mejor para las generaciones futuras”.

El anterior concepto es del arquitecto británico Richard George Rogers, autor del libro Ciudades para un pequeño planeta, quien recoge la voz de expertos sobre el concepto de ciudad sostenible. Roger  ha diseñado muchas edificaciones emblemáticas a nivel mundial como el Centro Nacional de Arte y de Cultura Georges Pompidou en París y ha defendido durante su trayectoria la relación que debe existir entre la arquitectura, el medio ambiente, la cultura y la sociedad para alcanzar la sostenibilidad.

Para Rogers la ciudad sostenible debe contemplar varias facetas: “una ciudad justa, donde la justicia, los alimentos, el cobijo, la educación, la sanidad y las posibilidades se distribuyan  debidamente y donde todos sus habitantes se sientan  partícipes de su gobierno;  una ciudad bella, donde el arte, la arquitectura y el paisaje fomenten la imaginación y remuevan el espíritu; una ciudad  creativa, donde la amplitud  de miras y la experimentación movilicen todo el potencial de sus recursos humanos y permita una más rápida capacidad de respuestas ante los cambios; una ciudad ecológica, que minimice su impacto ecológico, donde la relación entre espacio construido y paisaje sea equilibrada y donde las infraestructuras utilicen los recursos de manera segura y eficiente; una ciudad que favorezca el contacto, donde el espacio público induzca a la vida comunitaria y a la movilidad de sus habitantes y donde la información se intercambie tanto de manera personal como informáticamente; una ciudad compacta y policéntrica, que proteja el campo de alrededor, centre e integre a las comunidades en el seno de vecindarios y optimice su proximidad; una ciudad diversa, en la cual el grado de diversidad de actividades solapadas anime, inspire y promueva una comunidad humana vital y dinámica”.

¿Ese modelo de sostenibilidad de Rogers podría lograrse en Montería? ¿Estamos preparados? ¿Cuál es el compromiso de los mandatarios municipales para poner en marcha la ejecución de los diversos programas que beneficien a toda la población? ¿Cuál es la responsabilidad del sector empresarial privado? ¿Hay concientización ciudadana en todo este proceso?

Para buscar respuestas a esos interrogantes hay que reconocer  que son muchos los paradigmas que han perseguido a Montería desde que se convirtió en la capital del departamento de Córdoba, tras su separación de Bolívar en el año 1952. Atrás quedó la provincia, hoy es una ciudad en vías de desarrollo que ha tenido que superar miles de adversidades y convertirlas en oportunidades para el bien de toda una sociedad.

Montería está dividida entre la pobreza extrema, el comercio informal y el comercio formal. Hay que verla desde sus áreas urbana y rural, esa es una realidad y muchos de sus habitantes no la conocen aún en su totalidad. La ciudad vive paralelamente entre el atraso y el creciente desarrollo. Ha luchado palmo a palmo contra el estigma llevado a cuestas por culpa de la violencia desatada  por los grupos al margen de la ley  (hace casi tres décadas), que obligaron al desplazamiento forzado de campesinos desde los diversos municipios de Córdoba y de otras regiones hacia su capital, aumentando los cordones de miseria con la proliferación de  barrios subnormales que nacieron tras esa llegada intempestiva de familias completas a las que se les cambió el campo por el cemento.

El desarraigo vive aún latente entre esas poblaciones desplazadas que dejaron sus tierras con ilusiones enterradas por el dolor, pero que sobreviven gracias a la esperanza de un cambio que a veces quiere asomarse con  las miles de promesas de los políticos en campañas electorales o con las acciones de mandatarios comprometidos socialmente con ese flagelo.

De otro lado, urbanísticamente la ciudad respira nuevos aires desde los últimos 15 años, trayendo consigo la puesta en marcha de grandes proyectos habitacionales tanto comerciales como de viviendas de interés social, pero falta mucha demanda por atender especialmente en los sectores más vulnerables de la población, donde se observan las condiciones infrahumanas en las que muchas personas sobreviven.

‘La Ciudad de las Golondrinas’  como se le ha llamado también a Montería,  abrió las puertas a la llegada de hipermercados, centros comerciales, firmas de construcción y obras diversas que han generado nuevos empleos y han cambiado su imagen, trayendo consigo ciudadanos de otras regiones que aquí se han sentido en casa.

Es reconocida su vocación agropecuaria y tiene uno de los valles más fértiles del mundo. Es la anfitriona cada año de la Feria Ganadera más importante de la Costa Atlántica y el país en general, donde se exhiben y subastan bovinos de razas puras, comerciales y doble propósito.

Se le atribuyen grandes alcances en materia educativa universitaria con una oferta interesante que ha traído estudiantes de diversas regiones del país e incluso de otras nacionalidades. Dichas instituciones adelantan importantes investigaciones en diversas áreas que han traspasado las fronteras colombianas y es común el intercambio de alumnos con otros países, donde se ha reconocido la calidad de los programas académicos que aquí se ofrecen.

En materia deportiva hay mucho por mostrar: boxeo, béisbol, softbol, ciclismo, taekwondo, tiro con arco, rugby, fútbol, entre otras disciplinas practicadas por hombres y mujeres; sin embargo falta apoyo institucional para aprovechar el biotipo del hombre sinuano que podría encaminarse a la práctica correcta de otras actividades  deportivas, incluyendo las náuticas.

La ciudad le ha apostado a la atención en salud de alta complejidad y con orgullo se han construido instituciones médicas privadas especializadas que están dotadas con equipos de avanzada tecnología, donde no sólo se prestan los servicios a los pacientes, sino que se investiga con disciplina y estándares internacionales, mientras que la atención en salud pública para personas de escasos recursos económicos requiere de muchos compromisos institucionales para una prestación con mayor calidad.

En materia de arte y cultura Montería está desaprovechando el gran talento natural que tiene el hombre sinuano en las diversas áreas artísticas como la pintura, la poesía, la música, la literatura y las artesanías porque como en otros sectores es muy poco el  respaldo institucional.

La ciudad ha mejorado su sistema de transporte público, pero sufre de una actividad calificada de ilegal como es el mototaxismo,  el cual de una u otra manera influye en la sostenibilidad citadina.

Sin egoísmos ni pretensiones

En Montería están dadas las cosas para lograr que sea sostenible, siempre y cuando las acciones estén dirigidas en una sola vía, sin egoísmos  ni pretensiones. Se necesita afianzar permanentemente la responsabilidad con la ciudad por parte de la Alcaldía Municipal, la Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y San Jorge (CVS), Proactiva, Electricaribe, los empresarios de diversos sectores, la ciudadanía en general, colegios y universidades. Urge la continuidad en los procesos encaminados al sentido de pertenencia de ciudad en todos sus aspectos, a la protección de su medio ambiente y a la preservación de sus patrimonios arquitectónicos y culturales, entre otros.

El progreso de una ciudad no puede medirse solo por la cantidad de obras de cemento que se construyan,  sino por la armonía y equilibrio en la que conviven sus habitantes  en espacios que permitan respetar al medio ambiente y todo lo que ello representa. No se concibe una ciudad sostenible llena de bellos y enormes edificios sin habitantes que gocen de una calidad de vida decente.

Ronda del Sinú

‘La Villa Soñada’ como se le conoce históricamente a esta ciudad a la que su fundador Don Antonio de la Torre y Miranda le dio el nombre de ‘San Jerónimo de Montería’,  dio un gran salto al convertir a la Avenida Primera en el parque lineal más grande de Latinoamérica al que se le dio el nombre de Ronda del Sinú. Allí se concentra una amplia diversidad de flora y fauna que es compartida por el hombre, quien interactúa con osos perezosos, iguanas, monos tití y ardillas en un ambiente rodeado de milenarios árboles nativos de la región cordobesa.

El parque lineal es un proyecto que ha sido ejecutado durante las administraciones de los ex alcaldes: Luis Jiménez Espitia, León Fidel Ojeda Moreno y Marcos Daniel Pineda García, y  del actual mandatario de los monterianos, Carlos Eduardo Correa Escaf,  quien ha liderado la construcción de algunas etapas del centro y del norte de la ciudad con un valor agregado: devolver el río a la ciudad y la ciudad a la gente,  preservando el afluente para las actuales y futuras generaciones.

La Ronda del Sinú es un pulmón ambiental del departamento de Córdoba con una historia ligada al majestuoso y caudaloso río Sinú, que es una fuente económica de pescadores, areneros y  planchoneros, entre otros.

Desafortunadamente desde su nacimiento en el Nudo de Paramillo  (Tierralta-Alto Sinú) hasta su desembocadura en Boca de Tinajones (San Bernardo del Viento-Zona Costera),  el río Sinú ha sido explotado, maltratado y contaminado por el hombre, dejando a su paso procesos erosivos en ambas riberas y llevando a la casi desaparición de especies nativas acuíferas que otrora abundaban. Acciones destructivas que han sido adelantadas por habitantes irresponsables y otras que de acuerdo con los expertos, se le atribuyen a la puesta en marcha de la Hidroeléctrica de Urrá I, proyecto que desató muchas controversias pero que finalmente se construyó.

Aunque Montería vivía de espaldas a su río tenía sus dolientes agrupados en organizaciones cívicas y sociales, quienes denunciaron en muchas ocasiones los abusos ante las administraciones municipales de ese entonces, pero sus quejas se las llevó el viento y prueba de ello reposan muchos artículos y documentos escritos por docentes investigadores, ambientalistas y periodistas, desde hace más de 20 años, los cuales no tuvieron respuesta alguna, mientras tanto el río iba convirtiéndose en una gran cloaca.

Desde hace pocos años cuando se empezó a tomar en serio el tema de sustentabilidad y la importancia de la conexión verde con la ciudad, al considerar que las actuales y próximas generaciones de ‘La Perla del Sinú’ tienen derecho a disfrutar de sus recursos naturales, dando ejemplo de preservación y conservación del medio ambiente, el río Sinú empezó a recuperar su papel protagónico.

Montería fue una de las once  ciudades de Colombia tenidas en cuenta tras el convenio firmado en el año 2013 entre la Unión Europea (UE), la Financiera del Desarrollo Territorial (Findeter) y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), con el objetivo de lograr el crecimiento regional a través de los programas: Ciudades Sostenibles y Competitivas, Ciudades Emblemáticas y Diamante Caribe Colombiano.

A través de Ciudades Sostenibles y Competitivas se pretende que se construyan ordenadamente las ciudades intermedias para garantizar una sostenibilidad que satisfaga las necesidades básicas de la población. Barranquilla, Bucaramanga, Manizales, Pereira, Pasto y Montería, hacen parte de esta iniciativa.

Con Ciudades Emblemáticas el fin es mejorar la gestión de la administración municipal y lograr la optimización de sus indicadores de satisfacciones básicas, por medio del acompañamiento técnico y la financiación de proyectos. Quibdó, Buenaventura, San Gil, Barrancabermeja y La Dorada están contemplados en esta plataforma.

Diamante Caribe Colombiano está dirigido al establecimiento de una región orientada al cambio y nuevos retos de una zona clave para el comercio exterior colombiano. Están incluidos la Costa Caribe y los Santanderes.

Montería tiene un gran reto porque en esa sostenibilidad y amabilidad en la que viene trabajando, la prioridad debe ser siempre el ser  humano como individuo latente de una sociedad que vive el día a día con sus problemas y sus soluciones. Ningún plan de desarrollo puede tener éxito sino se coloca al hombre como eje del mismo, ya que éste es el centro de la ecología. Así lo reconocen expertos docentes, investigadores y empresarios consultados.

Montería: formal, informal y rural

De acuerdo con Víctor Negrete Barrera, investigador y docente de la Universidad  del Sinú, para hablar de sostenibilidad en esta ciudad hay que tener en cuenta que existen tres Montería: formal, informal y rural con fortalezas y debilidades que hay que analizar desde los puntos de vista: político, social, educativo, ambiental, cultural y económico.

“Montería formal es la de servicios públicos domiciliarios completos, la de grandes edificios y calles en buenas condiciones. Es la más extensa, la que se nota que ha cambiado bastante con espacios públicos que siguen siendo problemáticos pero que tarde o temprano se tendrán que solucionar. Es la de una nueva imagen de crecimiento en la Costa Atlántica y a nivel nacional. Se ha venido extendiendo hacia el norte de la ciudad con las nuevas construcciones que allí se están realizando. El Recreo prácticamente va quedando como un barrio de ciertas características pero en mi opinión no es el más dinámico; sin embargo La Castellana ha venido creciendo con una estructura más moderna, es la Montería del Siglo XXI y sus barrios aledaños como Los Alcázares, Monte Verde, Versalles, entre otros, le dan un nuevo aspecto a la ciudad. Se están abriendo vías a este sector porque el parque automotor crece de manera permanente y se aumenta el número de semáforos para controlar un poco la movilidad. Se perciben muchos cambios pero tiene una gran falencia y es la falta de una vida nocturna artística y cultural”, señaló Negrete Barrera.

Montería informal es la de los barrios subnormales. En ellos se ha avanzado con la construcción de vías importantes, pero hacen falta espacios deportivos para niños y jóvenes, al igual que lugares de esparcimiento para los adultos mayores.

“La ausencia de recreación ha traído consigo muchas pandillas y grupos al margen de la ley que imponen sus condiciones, generando temor entre la población. Hay mucho movimiento hasta determinada hora, pero después se hace presente la inseguridad. Son pocos los planes de vivienda y falta continuidad para que la gente sepa vivir en comunidad. Allí se concentra gente proveniente de los distintos corregimientos u otros municipios de Córdoba en su gran mayoría desplazados. El conflicto sigue presente con la llegada de grupos armados ilegales, el narcotráfico y  la corrupción. No es fácil generar un plan de conciencia ciudadana si se le quita la oportunidad a la persona que tiene ganas de denunciar las injusticias. En este sector se requieren espacios que den garantía de participación con libertad para controlar a las administraciones municipales”, argumentó Negrete Barrera.

A lo anterior se suma la violencia intrafamiliar y las peleas con los vecinos. La estructura familiar en Córdoba y especialmente en Montería ha variado ciento por ciento. Hace 30 años el 80% de las familias lo conformaban: papá, mamá e hijo. La jefatura femenina era el 10%, ahora es un 30%. En barrios como Cantaclaro el 30% de hogares lo conforman mujeres cabeza de hogar, lo que ha transformado todo llevando al crecimiento inusitado de familias.

“Cómo es posible que tengamos en Montería el 30% de mujeres cabezas de hogar y el 25% en los barrios populares sin contar con suficientes estudios para alimentar a 4 ,5 o más hijos. Hay que hacer planes para capacitarlas y  que todas ellas tengan oportunidades de empleo”, aseveró Barrera Negrete.

Montería rural es la de los corregimientos y veredas. Algunos están cerca de la ciudad como El Cerrito, Jaraquiel, El Sabanal, Patio Bonito, entre otros. “El área rural es otro mundo sin servicios, una pobreza que da miedo, pueblos rodeados de fincas sin posibilidad de crecer. Las mujeres procedentes de esos lugares llegan a Montería a lavar y planchar y los hombres a vender cositas. No hay una correspondencia entre lo rural y lo urbano, entonces no se puede hablar de integralidad ni de sustentabilidad porque necesitamos del campo para lograrlo. Montería no puede perder su cuarto de hora y hablar de sostenibilidad es muy complicado porque entran en juego muchos elementos y tendríamos que considerar a una dirigencia ilustrada, preocupada, innovadora y creativa que la dirija”.

Sostuvo el investigador que en Córdoba tenemos grupos dominantes pero no clase dirigente. “Estos grupos dominan por su poder y la dirigencia política no ha sido más la certera. Se necesita justicia para la sostenibilidad, no solo es lo ambiental, es lo económico, lo político,  lo social.  La educación no es la mejor que tenemos. Necesitamos que los colegios revisen sus  currículos para adaptarlos a la nueva situación educativa en Córdoba”.

El docente destacó que en el país las ideas son buenas y legítimas dependiendo de quien las hace y en qué momento. “Tener un alcalde catalogado como el mejor del país le dio cierta  legitimidad y seriedad al tema de recuperación del río Sinú en Montería. Si él lo hizo, otros alcaldes que lleguen tendrán que trabajar en esos espacios. El río Sinú hay que verlo desde donde nace hasta su desembocadura. Hay que seguir luchando por la recuperación de los humedales y las ciénagas. La CVS tiene que ser más responsable en la aplicación de las leyes de protección del medio ambiente. Ahora se están adelantando los trabajos de la Ronda del Sinú por el antiguo mercado público, parte céntrica de la ciudad, que es una de las partes más sensibles  ya que por años se concentraron vendedores de diversos productos y aunque ha habido planes de reubicación la situación ha sido compleja por todo el problema social que se  desató. Tenemos otro punto neurálgico y es la zona donde están establecidos los lavadores de carros, no sé si habrá algún alcalde que se atreva a solucionar ese impase”, anotó Barrera Negrete.

Sociedad anfibia: Alberto Anaya Pérez

Por su parte, Alberto Anaya Pérez, médico veterinario y zootecnista, docente de la Universidad de Córdoba,  coincide con Negrete Barrera en el sentido de que la verdadera sostenibilidad  de una ciudad se alcanza en la medida que se integre el área urbana con  el área rural y que no puede aislarse una de la otra, ya que las dos hacen una convergencia natural porque si no hay zona rural no hay alimentación en la zona urbana.

Desde las aulas de la Universidad de Córdoba donde imparte la cátedra Creación de Empresas, lidera junto a sus estudiantes un proyecto que se llama Sinutrans que busca convertir al río Sinú en un elemento básico para la movilidad de los monterianos, integrando sus riberas izquierda y derecha, con un ingrediente primordial: la sostenibilidad.

“El proyecto consiste en crear un gran portal de transporte desde el corregimiento de Jaraquiel y a través de unas planchonetas que se manejan con energía solar, que es totalmente sostenible, los estudiantes del sur de Montería pueden trasladarse hasta la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB)  pasando por la Universidad de Córdoba,  interactuando a través de la red y las telecomunicaciones. De esta forma se contribuye a la sostenibilidad del río Sinú”, manifestó.

El ex funcionario público, señaló que los cordobeses no conocen o no han sabido interpretar la historia de este departamento, cuyos antepasados provienen de una sociedad anfibia donde el río era un gran aliado y un proveedor de alimentos.

“Los zenúes le enseñaron al mundo a manejar el agua en los alcantarillados que se hicieron en la historia en el San Jorge y  la agricultura la desarrollaron  construyendo canales en forma de espina de pescado. Ellos eran una sociedad anfibia y nosotros los sinuanos lo desconocemos porque nos hemos convertido en sociedades de tierra firme. El hombre nuestro ha sido identificado con la hicotea y el bagre que son especies acuáticas y resulta que el modernismo pasando por la CVS  lo que hizo fue decirles a los habitantes del Sinú que no se podía comer hicotea. Hoy en día somos uno de los departamentos más desnutridos de Colombia. Nuestra base alimenticia no provenía de la carne bovina, toda la vida fue extraída  de los ríos, las ciénagas y los humedales de este departamento. Las entidades ambientales se dedicaron a hacer controles de las especies como la hicotea y la iguana y no se ha hecho fomento de su producción”, precisó.

Caso Guatemala

Anaya Pérez agregó que hay que aprender de los buenos ejemplos de preservación de especies animales como lo hizo Guatemala, donde la iguana era un alimento básico para la nutrición y se dio un plan  de repoblamiento gracias al trabajo mancomunado entre la autoridad ambiental y las comunidades.

“Cuando se dieron cuenta que se estaba extinguiendo, en vez de prohibir su consumo lo que se hicieron fue incentivar la cría y armaron un proyecto que se llama Tres por Uno, liderado por una señora a la que le dicen ‘mamá iguana’, a quien le dieron muchas tierras para hacer un parque natural que ella repobló de iguanas. A cada aborigen que llevara al centro experimental una iguana silvestre, le entregaban tres iguanas reproducidas en cautiverio para que se alimentara. Así volvieron a repoblar a Guatemala y hoy tiene venta libre de la especie. Aquí se le dijo a los sinuanos que no volvieran a comer hicoteas y nos estamos tirando la nutrición de los jóvenes porque si no  aprovechan los omegas 8, 6 y 12 que tienen estos productos acuáticos, su nivel académico va a estar muy disminuido. Sabemos que la nutrición de los infantes en su primera época de vida es cuando realmente genera gente con un alto potencial  y la nutrición es importante para el desarrollo de la parte educativa”.

Montería, más cerca de Ciudad de Panamá

El catedrático afirmó que para ser sostenibles en el tiempo hace falta un verdadero plan de largo aliento para visionar qué va a hacer Córdoba y qué va a hacer Montería respecto a ello.

“En mis estudios de prospectivas sobre Córdoba personas de muchas latitudes donde tengo amistades me preguntan por qué Montería y Córdoba están desarrollándose tanto. En mi lectura del área docente, en alguna oportunidad leí a Gastón Berger, quien habla que el ombligo del mundo en el 2016 va a ser Panamá y resulta que me puse a mirar el globo terráqueo con detenimiento y encontré que la ciudad más grande y cercana de Colombia hacia ese país es Montería. Algunos cordobeses tuvieron esa visión en su momento como el ex gobernador  Libardo López  Gómez cuando logró que Montería y Ciudad de Panamá fueran ciudades hermanas. Se visualizó que la salida de Córdoba para el mundo era Panamá, pero resulta que mucha gente le mete a esto connotaciones políticas y hace que el desarrollo se trunque. El desarrollo no tiene color político y  las buenas ideas hay que darlas. Los dos últimos alcaldes de Montería (Marcos Daniel Pineda García y Carlos Eduardo Correa Escaf)  han traído una cultura y dinámica de desarrollo, ojalá que el próximo mandatario que se elija la continúe para lograr eso. Si no entendemos que estamos en una tierra opcionada, el desarrollo no va a llegar en la proporción que debe hacerlo”, puntualizó.

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